Pensando Fuera de la Norma: Perspectivas sobre los Mitos Económicos de Inmigración

Por Charles Vernon

La inmigración indocumentada en los EE. UU. presenta una cuestión política compleja y con muchos matices. Uno de los aspectos más contenciosos del debate relacionado con esta cuestión es cómo los inmigrantes indocumentados afectan la economía de los EE. UU. Algunos de los mitos más preponderantes que avivaban sentimientos contra los inmigrantes en los EE. UU. son mitos sobre el daño económico que causan los indocumentados a la economía de los EE. UU.

Este artículo trata de algunos de estos mitos económicos. Reflexionando en creencias propagadas extensamente, este artículo no tiene como fin ser una refutación indisputable de estos mitos. Más bien, está diseñado como un punto de partida para que los lectores investiguen más a fondo estos mitos – tomar más tiempo para examinar estas alegaciones contra los indocumentados y asesorarlas críticamente. Es importante que pensemos fuera de la norma sobre estas cuestiones en vez de aceptarlas como verdaderas y como evidencia condenatoria contra los extranjeros entre nosotros, aquellos que tan desesperadamente necesitan personas de conciencia que consideren su situación con ojos de compasión y lentes de justicia.

Después de todo, hay centenares de estudios que tratan de contestar la pregunta de si los inmigrantes indocumentados “benefician” o “dañan” la economía de los EE. UU. Muchos de ellos tratan de contestar la pregunta haciendo muchos cálculos y fallan miserablemente en dar un análisis critico a las cuestiones inherentes en o detrás de esas estadísticas.

Además, muchas de las estadísticas simplemente son contradictorias, dependiendo de la fuente que se consulta. Por ejemplo, la Federación para la Reforma Americana de Inmigración (FAIR) estima que la inmigración indocumentada impone un costo neto anual de $45 mil millones a los EE. UU. Pero, según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias los inmigrantes contribuyen cerca de 10 mil millones a la economía anualmente.

Así es que, ¿a quién le creemos? Llega a ser aplastante el tratar de investigar la metodología de unos pocos de estos estudios, y mucho mas, el sintetizar conclusiones que tengan sentido y sean exactas.

Mi propio estudio y asesoramiento sugiere que hay muchos beneficios asociados con la presencia de indocumentados en los EE. UU., beneficios que no se pueden cuantificar y que no son capaces de considerarse en el debate mayoritario. (Después de todo, hasta el conservador Wall Street Journal condujo una encuesta de importantes economistas de los EE. UU. y concluyó que de 44 a 46 de ellos creen que la inmigración indocumentada es de beneficio a la economía.) Y aun así hay realmente costos económicos por su presencia – costos que existen principalmente como un resultado de la manera explotadora en que los trabajadores indocumentados llegan y viven en los EE. UU. Sin embargo, yo creo que al fin y al cabo, nuestro país sostiene su modo de vivir debido en gran parte a los indocumentados entre nosotros.

Voy a considerar solo algunos de estos “mitos económicos de migración”.

Mito: Los Inmigrantes Indocumentados no Pagan Impuestos

Muchos Americanos no se dan cuenta que los trabajadores indocumentados en realidad sí pagan impuestos. La mayoría de estos trabajadores pagan impuestos a la renta por medio del uso de números de seguridad social falsos o prestados; pero el gobierno federal también permite a indocumentados que paguen impuestos legalmente – estatales y federales – usando un número de identificación asignado. Tan sólo en Texas, por ejemplo, en 2006 los inmigrantes indocumentados contribuyeron 1.6 mil millones en ganancias fiscales.

También importante de considerar es el hecho de que los trabajadores indocumentados pagan impuestos sobre la venta de bienes y servicios comprados en los EE. UU. Este dato, sin embargo no se puede cuantificar fácilmente, y muchos grupos, como la Federación para la Reforma Americana de Inmigración (FAIR), dejan convenientemente pasar estos datos sin ser registrados o notados.

Mito: Los Inmigrantes Indocumentados no Contribuyen a los Sistemas Públicos como es el Seguro Social

Como contribuyentes, los trabajadores indocumentados también pagan miles de millones de dólares al fondo del seguro social – el cual, salvo un cambio desagradable políticamente, nunca se va a ver. Ya que los reportes de salarios W-2 con falsificados números de seguro social no concuerdan con los trabajadores indocumentados correspondientes, no pueden reclamar los reembolsos de impuestos del Departamento de Hacienda (IRS). El New York Times citó un estudio el 5 de Abril 2005, que declaraba que los inmigrantes indocumentados contribuían $7 mil millones anualmente en subsidios de Seguro Social que nunca se reclamaban.

Efectivamente, como América envejece poco a poco y el Seguro Social baja hasta llegar a la bancarrota, estos trabajadores están ayudando más y más a mantener el sistema a flote. Un cálculo, hasta el año 2002, indica que los trabajadores indocumentados han contribuído una cantidad increíble de $463 mil millones de dólares a las reservas del seguro social.

Mito: Los inmigrantes son una Sangría a Nuestro Sistema Educativo

Esta realidad – de la contribución de los inmigrantes a nuestra base impositiva y al sistema de seguro social – nos lleva a uno de los ejemplos más concretos del beneficio vital de la inmigración: el influjo constante de personas jóvenes al país que envejece. En el caso de personas indocumentadas de 16 años y mayores, con frecuencia recibimos el beneficio adicional de trabajadores que han sido educados a costo de otro país.

Los que se oponen a la inmigración a menudo condenan el hecho de que los hijos de los indocumentados reciben su educación de Kinder hasta el decimosegundo año escolar a cargo de los contribuyentes. Es conveniente, para quienes se oponen a la inmigración, que los dólares que se gastan en la educación de hijos de inmigrantes se pueda estimar aproximadamente; en cambio, es casi imposible cuantificar el beneficio económico en el futuro de sus contribuciones a la sociedad Americana como individuos educados.

Adicionalmente, los proponentes de este argumento no han considerado el dinero que los indocumentados invierten en el sistema educativo. En Texas, por ejemplo, los inmigrantes indocumentados generaron $582.0 millones de dólares en ingresos provenientes de impuestos sobre la propiedad para las escuelas en 2006.

Y para empeorar la situación, los xenófobos a menudo argumentan que los hijos indocumentados no deberían tener acceso a la educación desde Kinder hasta el decimosegundo de secundaria; al mismo tiempo, acusan a los inmigrantes de no tener el deseo de asimilarse a la sociedad Americana, y sin voluntad de aprender Ingles, “idioma oficial” de los EE. UU. Tales argumentos inherentemente contradictorios dejan a los inmigrantes indocumentados en una situación sin opciones buenas.

Mito: Los Inmigrantes Indocumentados Desproporcionadamente Hacen Uso de Programas y Servicios Públicos

Primeramente, es importante clarificar que los inmigrantes indocumentados no son elegibles para la mayoría de programas y servicios públicos, como son Medicaid (Seguro médico), vales de comida o despensa, y asistencia social. El acceso a tales servicios al nivel estatal y federal requiere prueba de ciudadanía, y los estados y municipalidades a través del país han estado trabajando para promulgar medidas cada vez más difíciles y rigurosas para prohibir y limitar el acceso a los indocumentados. Es correcto que todo hijo con ciudadanía estadounidense – no obstante el estatus de inmigración de los padres –es elegible para pedir tales beneficios basados en la situación económica de la familia. Sin embargo, muchos programas ahora están castigando a familias (e. g., reduciendo beneficios y/o cobrando costos en casos de casas del gobierno) por cada miembro de la familia que no es ciudadano Americano.

Varios estudios sugieren que las contribuciones de los inmigrantes a la base impositiva es mucho más que el uso que hacen de los servicios públicos. Smith y Edmonston documentaron, por ejemplo, que durante toda su vida, los inmigrantes pagarán mas de $80,000 más en impuestos que lo que van a quitarle a los servicios.

Aparte de los números asociados con este mito, es también importante considerar algunas de las hipocresías inherentes en nuestras políticas y los programas con respeto a los inmigrantes indocumentados. Nuestras propias leyes, en gran sentido, crean estos costos. Por ejemplo, no se duda que los inmigrantes indocumentados ponen una carga financiera en las salas de urgencias de los hospitales, particularmente en los estados fronterizos de California, Arizona, y Texas. Al mismo tiempo, la realidad es que la mayoría de los indocumentados no tienen acceso razonable al cuidado médico preventivo. Ellos – como muchos en nuestro país que no tienen seguro médico y no tienen suficiente para cubrir los gastos – esperan hasta que sus condiciones empeoren a punto de tener que buscar ayuda urgente, con lo que el tratamiento llega a costar mucho más que lo que les hubiera costado a nivel preventivo. Si pudiéramos proveerles a los indocumentados – viviendo y trabajando como plenos miembros de nuestra sociedad – con acceso al cuidado preventivo, como parte del proceso de legalización y de la implementación de una cobertura universal de un programa de cuidado de salud, reduciríamos dramáticamente el cargo a las salas de urgencia.

Asimismo, también tenemos que considerar las implicaciones de forzar sin necesidad a un gran número de la población a tomar parte en actividades peligrosas, como es el cruzar el desierto abrasador durante días sin suficiente agua, nadando los ríos con corrientes peligrosas, brincando para subirse a trenes avanzando a velocidad, y, después de tener que someterse a todo eso, trabajar en sitos arriesgados de trabajo operados por empleadores sin escrúpulos y explotadores. Parece de mal gusto que los Americanos hagan difícil y peligroso el asunto, para que trabajadores dispuestos a cumplir papeles vitales en las industrias mayores lleguen hasta aquí, y, luego esos mismos Americanos se voltean y reclaman los costos médicos asociados con esa dificultad sin sentido y peligrosa.

Durante mi estancia en la Casa Anunciación, tuvimos como huésped a una mujer que había perdido su pierna a un tren mientras trataba de esconderse de la Patrulla Fronteriza. Como madre soltera de la Cuidad de México, había cruzado la frontera para ofrecerse como grano para nuestro molino económico. Me parece que lo menos que podemos hacer como país es ofrecerle a tal persona un manera segura de cruzar la frontera. Sin embargo, quizá haya una pizca de justicia, aunque sea una muy pequeña, en el hecho de que nosotros como contribuyentes ahora somos responsables por sus diez mil dólares de costos médicos.

Mito: Los Inmigrantes Indocumentados No Refuerzan Nuestra Economía pero Mandan todo su Dinero a sus Países de Origen.

Con frecuencia escuchamos el reclamo de que los indocumentados mandan todo su dinero a México en vez de invertirlo en la economía de los EE. UU. Este no parece ser el caso. Un sin número de estudios reportan contribuciones significantes del consumo de inmigrantes en las comunidades en las que trabajan y residen. En Chicago, por ejemplo, el consumo generado por rentas públicas de los inmigrantes indocumentados crea más de 31,000 empleos locales e incrementa el producto regional bruto por $5.45 mil millones cada año.

Al mismo tiempo, es cierto que los Mexicanos y los Centro Americanos viviendo en los EE. UU. proveen apoyo económico vital a sus países de origen. De hecho, los envíos de dinero de los indocumentados a sus familias en México se estiman ser alrededor de 20 mil millones de dólares anualmente. La situación es similar en las cuatro naciones Centro Americanas de Honduras, el Salvador, Guatemala, y Nicaragua, que, según un estudio, combinados recibieron 7 mil millones en envíos en 2004.

Mientras está mas allá del ámbito de este artículo, muchas veces he contemplado los paralelos entre el total de envíos y el narcotráfico. En ambos casos, nuestros grandes apetitos Americanos – es decir, por bienes de consumidor baratos o drogas ilegales – han creado masivos flujos de efectivo a México. El flujo efectivo ayuda a mantener México a flote, mientras al mismo tiempo tiene un efecto desestabilizador en la sociedad Mexicana (la separación endémica de familias), y en la política Mexicana (corrupción endémica), respectivamente.

Mito: Los Inmigrantes Indocumentados son una Sangría en la Economía y les Quitan los Trabajos a los Estadounidenses.

Una respuesta tersa y un poco insensible a este mito es que “trabajo barato nos ahorra dinero” – y los indocumentados en realidad sí les proveen a los empleadores de los EE. UU. trabajo barato. Estudios que tratan con números exactos se aprovechan de la falta de cuantificación inherente en cualquier análisis del valor real de la labor de los indocumentados. En otras palabras, no es posible cuantificar los miles de millones en mil millones de dólares asegurados que los Americanos han ahorrado en toda clase de bienes y servicios que han sido más asequibles como resultado del trabajo barato, a veces casi como de esclavo, de inmigrantes indocumentados. Los empleadores de seguro ganan mucho de los salarios bajos con que se escapan pagando a los indocumentados, eso de seguro, les pasan las ganancias a los consumidores.

Nuestros huéspedes en la Casa Anunciación con frecuencia son forzados a aceptar empleos temporales en el área de El Paso; estos trabajos con frecuencia pagan salarios sumamente bajos. Los huéspedes, por un día entero de trabajo en la construcción, ganan tan poco como $25 dólares y casi nunca más de $40. Oímos muchas historias de los huéspedes cuyos empleadores simplemente no les pagan. Siendo indocumentados y viviendo en el área saturada por la Patrulla Fronteriza, nuestros huéspedes prácticamente no tienen recurso en tales situaciones. Hay empleo más estable hacia el interior de los EE. UU., pero casi nunca a punto de que el indocumentado sea pagado algo cercano al verdadero valor de su labor.

Los estudios claramente indican que los trabajadores indocumentados sirven para apuntalar la fuerza laboral en industrias importantes en los EE. UU. Hay un cálculo que dice que trabajadores indocumentados tienen 24% de los trabajos agrícolas, 17% de los trabajos de limpieza, 36% de los trabajos de instalación de aislamiento, 29% de la instalación de techos y tabla de yeso, y 27% de los trabajos de procesamiento de alimentos. El neto efecto es que tales industrias son capaces de prosperar en vez de luchar para quedarse a flote, lo cual tiene un efecto dominó en la expansión de nuestra economía en total. En las palabras de Justin Akers Chacon, “Estos trabajadores forman el tejido conectivo vasto que permite que la economía Americana funcione.” De verdad, nuestra experiencia corrobora los resultados de estudios que declaran que por término medio, la inmigración beneficia a los nativos de los EE. UU. ya que los inmigrantes complementan, en vez de sustituyen a los nativos, de este modo incrementando la productividad y los ingresos nativos.

En resumen, los mitos arriba descritos que son tan propagados – y poco analizados – sólo sirven para negar las tremendas contribuciones que los inmigrantes hacen a nuestra economía y al entramado social de los EE. UU. Tenemos que continuar pensando fuera de la norma sobre estos mitos y estas mentiras, y compartir la complejidad de la información relacionada a estas realidades.

No podemos, en buena conciencia, continuar explotando al indocumentado para nuestro beneficio económico, y luego voltear y usarlos como chivos expiatorios y tratarlos como ciudadanos de segunda clase o peor. Ha pasado ya bastante tiempo para que reconozcamos las contribuciones enormes a nuestra nación moralmente y económicamente complicada, y de forma correspondiente darles la bienvenida a nuestro entramado social.

Charles Vernon es un conductor de autobuses escolares en Boulder, Colorado. Sirvió como voluntario el verano pasado con el programa No Más Muertes (No More Deaths) en Tucson, y ha estado trabajando en la Casa Anunciación desde Abril 2007.

About michael connor

Word Press / front end developer Crossfit Level 1 Trainer White Water Rafting Guide
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