El Don de los Sueños

por Mike Seifert

Cecilia, estudiante de enfermería en la Universidad de Texas en Brownsville, tiene 22 años. Es naturalmente tranquila – retraída, realmente. Pero cuando se le pregunta sobre sus cursos de anatomía y psicología, se le iluminan los ojos, pero no tanto como cuando habla de sus experiencias en la clínica. Ama apasionadamente la escuela de medicina y sus cursos como parte de su futuro. Es una joven que ha descubierto su vocación, su destino y su felicidad – el sanar a los enfermos.El lamento más grande – y la pérdida para la comunidad pobre, con pocos servicios médicos, es incalculable – Cecilia no va a poder seguir su sueño, a lo menos no pronto. Cecilia es una inmigrante indocumentada. Su mamá, huyendo una relación peligrosa con el papá de Cecilia, trajo a Cecilia al otro lado del Río Grande cuando esta tenía solo seis años.Desde entonces, Cecilia sólo ha conocido los EE. UU. Habla Inglés con acento Americano y ha aprendido a navegar las aguas de la cultura Mexicana de su madre, la cultura de sus amigos estadounidenses y la variedad de la frontera de ambos. Se graduó de la secundaria y de la escuela de enfermería con honores. Cuando llenó su aplicación para el examen que le daría su licencia de enfermera, su carrera llegó a un alto. Cecilia descubrió que no se le permitiría tomar el examen. Cecilia no tenía número de seguro social.Así es que languidece, una alumna con una pasión para sanar, su estatus de inmigración imposible de aclararse por los canales normales. Sus alternativas son el regresar a México donde nunca jamás ha vivido, o vivir o trabajar en los EE. UU. ilegalmente. “No soy criminal,” dice entre lágrimas, “No sé lo que debo hacer.”¿Qué pasa con un sueño que se defiere? El poeta Langston Hughes se hizo esta pregunta en otro contexto, pero el sentimiento es similar.

“¿Se seca

Como una pasa en el sol?

O se ulcera como una llaga—Y luego corre?¿Apesta como carne que se pudre?¿O se encostra y se endulzaComo una dulce siroposo?

Quizá sólo se doblega

Como un cargo pesado.

O, ¿explota?”

Dede el año 2001, cada sesión del Congreso ha considerado soluciones a los sueños deferidos de estudiantes como Cecilia. Lo mejor de estos esfuerzos es conocido como la ley DREAM (Development Desarrollo, Relief Ayuda, Education Educación for Alien Minors para Menores Extranjeros). Es, curiosamente, la creación de un Republicano, el Senador Orín Hatch de Utah. La legislación no es un cambio en la política de inmigración tanto como es un remedio muy necesario para 400,000 estudiantes que el Instituto de Política de Migración estima viven in situaciones similares a las de Cecilia.La ley DREAM les ofrece a jóvenes indocumentados un camino para obtener estatus legal en los EE. UU. La ley contiene varias condiciones que se deben cumplir. Los que califiquen deben: haber llegado a los EE. UU. antes de los 16 años de edad; haberse graduado de una escuela secundaria de los EE. UU. o haber obtenido el equivalente de un GED (certificado de secundaria); haber vivido continuamente en los EE. UU. por cinco años; y prometer inscribirse en educación continua o en el ejército antes de poder obtener un cambio a su estatus y ser elegibles para obtener residencia legal permanente.El proyecto de ley también abrogaría la sección del proyecto de Ley para la Reforma de la Inmigración de 1996, que requiere que se les cobre a los residentes indocumentados que pidan inscribirse en los colegios estatales la misma cantidad que pagan los que viven fuera de ese estado. Además de esa carga, la legislación 1996 prohibía a los estudiantes que obtuvieran ayuda federal monetaria. (Diez estados – entre ellos, California, Texas, Illinois y Nueva York – ofrecen ayuda monetaria estatal al estudiante indocumentado. Cuarenta estados requieren que los estudiantes paguen colegiatura como si vivieran fuera del estado, y esto puede ser cinco veces más que el costo normal para asistir al colegio.) Los obstáculos monetarios para los estudiantes en esos estados son considerables.Mientras Cecilia y sus compañeros en Texas buscan una manera de ser reconocidos como miembros de la única comunidad que han conocido todas sus vidas, sus iguales en el resto de los EE. UU. no pueden ni empezar a pensar en una enseñanza superior, mucho menos empezar a soñar en un futuro en el lugar que ha sido la única residencia que conocen.En 2003, el Senador Hatch ganó el apoyo de 47 de sus colegas para la Ley DREAM, pero la propuesta no llegó mas allá del comité de revisión. En 2006, tanto en la Cámara de Representantes así como en el Senado, la Ley DREAM fue introducida como una propuesta sola. Fue incorporada en la Ley Comprehensiva para Reforma de Inmigración de 2006 (S.2611), que no pasó en el Senado. Esta primavera, el Senador Hatch así como los Senadores Durbin (D-IL), Hagen (R-NE), y Lugar (ER-IN) la volvieron a introducir (Proyecto de Ley del Senado 774). En la Cámara de Representantes una propuesta similar fue introducida por los Representantes Diaz-Balart (R-FL), Berman (D-CA), y Roybal-Allard (D-CA) – (Proyecto de Ley de la Camara 1275).Anfitriones de los programas de la radio y políticos populistas se refieren a DREAM como “amnistía” y un “regalo gratis” para los “extranjeros criminales”. Este pensar es completamente erróneo. Es difícil encontrar hasta un “minuteman” (los que se ofrecieron a vigilar la frontera) que cree que un niño de seis años que cruza la frontera con su mamá sea un criminal. Hasta más difícil es comprender que nada más que el bien vaya a venir de una ley que permitiría a algunos de los mejores y más listos de nuestros jóvenes terminar su educación y dedicarse completamente a nuestras comunidades cívicas.Así es que la ley propuesta languidece. Así como los esfuerzos siguen para una ley de reforma de inmigración esta primavera y este verano, la Ley DREAM se incorporó de nuevo, como en 2006, como parte de toda la legislación. La Ley DREAM, por sí misma, tiene enorme apoyo entre ambos partidos, pero su destino se queda atado en la gra batalla política. Sus defensores no parecen estar dispuestos a presentar la Ley DREAM como una solución de la que ganen ambos partidos, y la han escogido para “endulzar” las amargas pólizas de la propuesta para la reforma de inmigración. Conversaciones privadas con trabajadores del Senador Edward Kennedy, quien por mucho tiempo ha apoyado la propuesta, indican que si el proyecto de
ley para la reforma de inmigración no llega a ser ley, la propuesta DREAM misma sera introducida como una propuesta separada.

(Del director: al momento de publicación, la ley DREAM ha sido introducida por los Senadores Durbin, Hagel, y Lugar como una enmienda al proyecto de ley HR 1585 – proyecto de ley para la autorización del Departamento de Defensa. La enmienda necesita 60 votos para pasar. Esperamos el voto y urgimos a los lectores que contacten a sus Senadores y expresen su apoyo a la ley DREAM.)

Por lo tanto, el Instituto Urbano estima que cada Mayo, 65,000 estudiantes indocumentados se gradúan de la secundaria en los EE. UU. Estos son 65,000 estudiantes que han aprendido a vencer los obstáculos que son parte de vivir en un hogar sin las protecciones de un estatus legal en los EE. UU. La mayoría de estos estudiantes han logrado graduarse no obstante sus situaciones de espantosa pobreza. Muchos de ellos tienen el don de uno o más idiomas, y saben el valor de la educación. Son miembros integrales de nuestras comunidades. Esperamos sus futuros como ellos mismos lo esperan.Por su parte, Cecilia continúa trabajando en sus estudios. Se distingue académicamente. Ha dejado la carrera de enfermera por lo pronto porque no puede recibir su título sin licencia, sin la propia documentación. Su enfoque ahora es el mejorar su Español, mirando hacia el futuro un empleo como traductora.Prefiere trabajar en el hospital local en la sala de urgencias o ayudando con el parto (“Me encanta ver nueva vida,” dice). Pero que su sueño de ver nueva vida como partera o como traductora, nos beneficia a todos.

Es pecado negar esta clase de bendición, y es un crimen diferir estos sueños.

(Para información mas extensa sobre la Ley DREAM, vea www.nclr.org/dream.)

El Rev. Michael Seifert es un sacerdote Marista de Brownsville, Texas. Es párroco de la Iglesia San Felipe de Jesús y director del Proyecto Digna, Inc., un proyecto de compromiso cívico que celebra diez años defiendo los derechos humanos de inmigrantes en la frontera Texas/México en Brownsville.

About michael connor

Word Press / front end developer Crossfit Level 1 Trainer White Water Rafting Guide
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