Como Crece la Lechuga: El Sistema de Trabajadores Temporales Roto

Por Amy JoyceHace poco un buen amigo me mandó una tarjeta postal que tenía una lista de “ingredientes” para construir una comunidad global. “Saber como crecen la lechuga y el café” era uno de los ingredientes en la lista. Al investigar la realidad de los trabajadores agrícolas inmigrantes en los EE. UU., he llegado a entender la importancia de esa declaración; uno de los “comos” de la producción es la fuerza laboral que planta y cosecha nuestros cultivos. Mi investigación me llevó a estudiar un pequeño sector de la fuerza laboral agrícola inmigrante que pone la comida en nuestras mesas y que sufre todo el tiempo terriblemente a manos de empleadores agrícolas de los EE. UU. Estos son los trabajadores agrícolas a quienes llamamos “trabajadores temporales.”

Este relativamente pequeño grupo de trabajadores agrícolas me llamó la atención y fue el enfoque de mi investigación. Descubrí que sus situaciones difíciles eran terribles, y que el sistema de trabajadores agrícolas temporales en los EE. UU., sistema en el cual trabajaban, es escandaloso en su indiferencia a la dignidad y los derechos humanos. Me di cuenta de que ignorante era yo misma de las injusticias de este sistema. Ahora, sabiendo algo de la vergonzosa verdad sobre el abuso y el sistema explotador de trabajadores agrícolas que tenemos en los EE. UU., me siento obligada a dejar a otros saber “como se cosechan la lechuga y el café que ponen en sus mesas” – para una educación que los impulse al activismo y al cambio.Los EE. UU. tiene un programa de “trabajadores temporales” llamado el programa H-2. Se originó en 1943, cuando a la industria de caña en la Florida se le dio el permiso de emplear cosechadores con permisos temporales, llamado visa H-2. En 1986, se revisó el sistema de trabajador temporal; los trabajadores fueron divididos en dos grupos, cada uno de los grupos premiado con su visa particular. Los trabajadores agrícolas recibieron visas H-2A, y los no agrícolas, visas H-2B. Estas visas les permiten a los empleadores emplear a extranjeros para que trabajaran por ellos en los EE. UU. por hasta diez meses al año. Nunca se limitó el número de estas visas H-2A por año, y el límite en las visas H-2B, que empezó con 66,000 trabajadores, se ha aumentado mucho más a través de los años.De los aproximadamente 1.6 millones de trabajadores agrícolas en los EE. UU., el Ministerio de Trabajo estima que más de 50% de éstos son nacionales extranjeros indocumentados. En realidad, algunos de estos trabajadores han sido huéspedes en la Casa Anunciación y han compartido conmigo algunas de sus experiencias en el trabajo agrícola aquí en los EE. UU. Un matrimonio, Maria y César, trabajó de 6 y 9 meses, respectivamente, en los campos de Nuevo México después del nacimiento de su hija, que ahora tiene un año. Necesitando mantenerla, pero sin papeles y con pocas opciones para empleo en El Paso, escogieron ir a trabajar al campo. Un amigo les había dicho que podían encontrar trabajo en el campo si estaban dispuestos a soportar las condiciones.Para César y María, un día de trabajo consistía en levantarse a las tres de la mañana en ir en una camioneta llena de otros trabajadores y ser llevados a los campos en Las Cruces, Canutillo, Hatch, Chamberino, y otros lugares a través de la frontera de Texas/Nuevo México. Cosechaban cebolla, lechuga, repollo, o chile de las 6 de la mañana hasta las tres de la tarde. El sol, dicen, estaba muy caliente, y el trabajo era muy cansado. Y aunque algunos ranchos les proveían agua y baños, otros no. Cuando le pregunté a María sobre eso, solo hizo una cara y gestos que me indicaban “¿y qué va uno a hacer?” y dijo “No podíamos esperar hasta que llegáramos a casa”. Fácilmente llegaban a casa a las cuatro de la tarde.La experiencia de Cesar y Maria fue que sí que les pagaban lo que les habían prometido, $38 por día por persona. Este trabajo no fue una mala experiencia para ellos. Sí, era cansado, estaba caluroso el tiempo, y los mayordomos eran como “negreros” quienes los presionaban mucho gritándoles para que se apuraran y trabajaran más rápido. Por ahora, Cesar y Maria han dejado el trabajo en los campos y no son menos felices por esas experiencias.Pero la situación es muy diferente para muchos inmigrantes trabajando en los campos en los EE. UU. En el sistema actual de trabajadores temporales, los trabajadores algunas veces encuentran que casi no los tratan como “huéspedes.” De la manera que el sistema está organizado, los trabajadores son víctimas de la explotación y del abuso, y no tienen a quien recurrir para que cambien estas situaciones. Al final, estos trabajadores llegan a ser mas bien esclavos o siervos contratados. Charles Rangel, presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, hace poco observó: “Veo que este programa de trabajadores temporales es lo que mas se asemeja a la esclavitud.”Bajo el sistema H-2 actual, los empleadores en los EE. UU. deben probar que no les ha sido posible encontrar suficientes trabajadores estadounidenses que califican, que están dispuestos, y que puedan cubrir los puestos necesarios antes de importar trabajadores extranjeros. También deben mostrar que el contratar a estos trabajadores inmigrantes no va a afectar negativamente los sueldos de los trabajadores de los EE. UU. Cuando hayan probado todo esto al Ministerio de Trabajo, pueden traer trabajadores extranjeros.Los trabajadores temporales que son vulnerables en sus países por la pobreza económica vienen a los EE. UU. y todavía se encuentran vulnerables debido a este sistema al que han entrado. Experimentan explotación y abuso de muchas maneras. Algunas de las más comunes son las siguientes:

v Los patrones les quitan sus documentos;

v No se les paga el sueldo prometido;

v Se les obliga a trabajar mas horas sin pago;

v No se les provee alojamiento decente y humano (aunque si se le requiere al patrón que les provea alojamiento);

v El contrato estipula qué clase de trabajo van a hacer, pero luego se les presenta otro trabajo diferente – uno por el cual se les debería pagar un salario mas alto;

v No se les da la cantidad de trabajo que se les había garantizado en su contrato (aunque el Ministerio de Trabajo requiere que los patrones les proporcionen al menos 75% del trabajo garantizado);

v No se les dan los beneficios de la indemnización de trabajadores a los cuales tienen derecho si se lastiman en el trabajo; y, o

v Se les amenaza con deportación si reclaman o ejercen sus derechos laborales.

Estos ejemplos ilustran un factor mayor que contribuye a la extrema vulnerabilidad de los trabajadores: las visas H-2 A les permite trabajar sólo para el empleador que pidió sus servicios. Así es que cuando un trabajador se encuentra con toda esta clase de abusos, no puede simplemente ir a trabajar para otro patrón. Debe quedarse con el patrón abusivo o “regresar a casa.” “El regresar a casa”, sin embargo, no es una opción para estos trabajadores, ya que su situación económica es tan desesperada. De modo que los trabajos que deben ayudarles a aliviar sus situaciones económicas desesperadas, solo las empeoran.

Para hacer la situación peor, los empleadores utilizan agencias que buscan personal. Estos reclutadores, en el país natal del trabajador, cobran grandes cantidades de dinero a los futuros trabajadores y muchas veces requieren que les den un aval para asegurar que van a cumplir con los términos de los contratos. El aval muchas veces es el titulo de la casa o del coche. En algunos instantes, es la firma de la esposa en un acuerdo que declara que si el esposo no cumple con el contrato, ella va a asumir la responsabilidad por la deuda del esposo. Luego, estando en deuda, lo que uno no se imagina cuando llegan aquí, y conservando ese sueño de lo que les prometieron que iban a ganar, los trabajadores no tienen ninguna defensa. Y a muchos de ellos casi se los comen vivos.

¿Cómo es que esta explotación puede seguir? ¿Cómo es que el Centro de Leyes sobre Pobreza del Sur (SPLC) puede tener un estudio publicado que se titula, “Acerca de la Esclavitud: Los Programes de Trabajadores Temporales en los EE. UU.,” que documentan esta explotación como sistémica, y todavía la explotación continua? ¿Cómo es que la explotación del trabajador se ve públicamente, y todavía no se acaba?

La respuesta parece que se limita a estas dos cosas: las probabilidades y los valores.

Los empleadores están jugando con las probabilidades en este sistema actual – y las probabilidades están a su favor. Las probabilidades de que el Ministerio de Trabajo haga respetar los acuerdos que los patrones hicieron con los trabajadores bajo H-2 A son mínimas, y las probabilidades de que el trabajador en realidad sea capaz de encontrar representación legal para levantar una queja contra su patrón son iguales de escasas. Las probabilidades, en efecto, son tan “buenas” para lo patrones porque en los EE. UU no existe una manera significante de ejecución de protecciones de trabajo básicas por medio del gobierno.

Por escrito, los trabajadores temporales sí tienen derechos y tienen derecho a algunas protecciones. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo no tiene suficiente personal para investigar los lugares de trabajo o para ver que se cumplan las condiciones de los contratos. En 2004, por ejemplo, el Ministerio de Trabajo condujo solo 89 investigaciones de las miles que existían (SPLC, “Reporte de los Trabajadores Temporales: Falta de Ejecución de Reglamentos Gubernamentales”). Entre 1974 y 2004, “el número de investigadores del salario y que trabajan por hora en el Ministerio de Trabajo disminuyó un 14 por ciento….y el número de asuntos que cumplen los requerimientos decayó por 36 por ciento. Durante este mismo período, el número de trabajadores estadounidenses incluidos en la Ley de Normas Razonables de Trabajo subieron mas de la mitad – de sobre 56.6 millones a cerca de 87.7 millones. El Centro de Justicia Brennan concluyó en 2005 que “estas tendencias indican una reducción significante en la capacidad del gobierno de asegurar que los patrones están cumpliendo con las leyes mas básicas en el lugar de trabajo” (SPLC, “Reporte de los Trabajadores Temporales: Falta de Ejecución de Reglamentos Gubernamentales”).

El gobierno federal quiere trabajadores temporales aquí, y quiere el fruto de sus labores, pero no valora a los trabajadores mismos. El Ministerio de Trabajo demuestra claramente, por medio de sus acciones, que el bienestar de los trabajadores no es ni una prioridad – ni una preocupación. Por ejemplo, el Ministerio de Trabajo rehúsa regular el requisito que de que los patrones reembolsen a los trabajadores por el costo de transporte (yendo y viniendo a los EE. UU.) y el costo de las visas. No ha creado una manera de controlar a los empleadores para asegurar que están pagando a los trabajadores los salarios que acordaron pagarles. Aun peor, los trabajadores continúan trabajando – no obstante los abusos documentados, la explotación, las condiciones injustas de trabajo, las amenazas de deportación de parte de los patrones, y las amenazas de causar daño a sus familias y a sus casas en sus pueblos si reclaman. Por lo tanto, nosotros podemos continuar comiendo fruta fresca y ensaladas deliciosas — todo a precios bastantes razonables.

Pero, en realidad, ¿podemos seguir así, sabiendo que es el resultado de una injusticia descarada?

El ayuno es lo que se me ocurre como la respuesta mas apta a esta pregunta. Es esta clase de ayuno, según Isaías cuando nos dice que el Señor desea lo siguiente: “Este es el ayuno que me agrada. Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos, y romper toda clase de yugo. Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano.” (Isaías 58:6-7)

¿Cómo desatar a los trabajadores temporales? ¿Cómo romperles el yugo? Nuestro ayuno ultimadamente necesita manifestarse en cambios de estilos de vida, cambio de perspectivas, y cambio de corazones. Nuestro ayuno va a tomar toda una vida. En nuestro futuro inmediato, sin embargo, nuestro ayuno se puede manifestar en nuestra colaboración seria y vocal por leyes justas, humanas, y practicas por los trabajadores temporales.

El SPLC, habiendo estudiado el programa actual para trabajadores temporales y habiendo litigado casos por medio de los trabajadores, tiene algunas recomendaciones para la reforma del programa. El SPLC advierte que sin muchas alteraciones el abuso y la explotación de trabajadores extranjeros continuarán. Sus recomendaciones en formes breves son las siguientes:

1. “Leyes y normas que protejan a los trabajadores temporales del abuso deben fortalecerse,

2. la agencia federal de control de las protecciones para el trabajador temporal debe de fortalecerse y,

3. el Congreso debe proveer a los trabajadores temporales acceso significativo a las cortes.”

(Para una lista detallada de las recomendaciones del SPLC, véase: www.splcenter.org/legal/guestreport/guest12.jsp)

Estas son algunas maneras de ser vocales y activos en defensa del trabajador temporal. Mientras tanto, he leído opiniones que sugieren que ni debe haber tal programa para trabajadores – que a estas personas que trabajan en los campos se les debe conceder la ciudadanía. Aunque esta opinión es inflamatoria para muchos, yo creo que es la respuesta enraizada en la justicia.

No se puede pronosticar cuándo o cómo vaya a pasar esto, pero sé que vamos a continuar comiendo ensaladas y bebiendo nuestras tazas de café. Vuelvo a considerar la idea del ayuno – no absteniéndonos para siempre de lechugas y de café – pero, mas bien, educándonos de “cómo crece nuestra comida” y tomando acciones concretas para asegurar que lo que consumimos se coseche por personas viviendo y trabajando con dignidad.

Amy Joyce, de Chicago, sirve en la Casa Anunciación en una variedad de capacidades, incluyendo coordinadora de voluntarios. Amy empieza su tercer año de servicio en la Casa Anunciación.

 

 

 

 

About michael connor

Webmaster for Annunciation House
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